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lunes, 1 de abril de 2024

CÓMO HACER DETERGENTE LÍQUIDO PARA LAVADORA a partir de pastilla de jabón

 

Preparar detergente  líquido para lavadora a partir de pastilla de jabón sólido, es muy sencillo.

 

Con tan solo 60 gramos de pastilla de jabón sólido obtendremos dos litros de detergente líquido. Es una receta económica ecológica y súper sencilla de realizar. 

 

En el blog encontraréis otra receta de detergente líquido para lavadora, la lejía de cenizas, un tipo de detergente que prefiero reservar generalmente para ropa más resistente como trapos y toallas. 

 

Necesitaremos:

 

- 60 gramos de cualquier pastilla de jabón rallada o en escamas. Cualquier pastilla de jabón con la que lavaríamos nuestra ropa. Nos sirve pues el típico jabón marsella, lagarto, el jabón tradicional, etc. En resumen, cualquier jabón  con el que que podríamos lavar a mano una prenda de ropa.

- 2 litros de agua.

 

PREPARACIÓN

1- Ponemos a calentar un litro de agua y cuando veamos que está a punto de hervir, apagamos el fuego, echamos los 60 gramos de jabón rallado, y removemos muy bien hasta que se disuelva completamente. 

 

2- Tapamos y lo dejamos macerar durante 24 horas. 

 

3- A las 24 horas veréis que ha quedado una masa compacta, hay que deshacerla. Se puede remover con la mano o utilizar cualquier utensilio de cocina, el objetivo es obtener una consistencia líquida.

 

4- Una vez hecho esto echamos el otro litro de agua a temperatura ambiente, y mezclamos todo muy bien hasta que esté completamente amalgamado.

 

Ya tenemos nuestro detergente líquido para la lavadora. 

 

USO

Hay que agitar bien antes de cada uso.  La cantidad habitual a utilizar en cada lavado suele ser entre 60 mililitros y 120 mililitros, dependiendo de la cantidad y suciedad de la ropa y de la dureza del agua.    

 

Se le puede dar aroma echándole de 10 a 20 gotas de algún aceite esencial como lavanda o lavandín, por ejemplo. También se le pueden añadir un par de cucharadas soperas de bicarbonato sódico para potenciar su acción detergente. 

 

Fátima Solé

jueves, 25 de agosto de 2022

Cómo hacer lejía de cenizas. Solo 2 ingredientes. Detergente ecológico.

 

TRANSCRIPCIÓN

Hoy quería compartir con vosotros una receta que me tiene fascinada, porque parece casi magia y vais a ver como con dos sencillos ingredientes, cenizas y agua, obtendremos un producto muy versátil para la limpieza del hogar.

La vamos a poder utilizar desde para limpiar distintas superficies hasta para lavar la ropa. Es la llamada lejía de cenizas, popularmente se la conoce así, aunque sería más una sosa potásica natural más que una lejía. 


Y los que no tenéis acceso a cenizas, porque no tenéis chimenea, quizá tengáis acceso a cenizas más fácilmente de lo que creéis, porque mucha gente que tiene segunda residencia o que tiene terrenos y hace quemas de podas, las cenizas las tira a la basura, así que quizá os las
podrían facilitar sin ningún problema si se las pedís. 

Cómo se prepara

Necesitaremos por un lado cenizas y las cenizas tienen que ser limpias, quiere decir que sean cenizas de leña o de madera, pero que no hay que ver restos de pintura,de barniz, ningún plástico, ningún papel, lo más limpias posible. Y si son de quema para cocinar, tienen que estar limpias las cenizas de cualquier
tipo de grasa, porque si están contaminadas con una grasa de la cocción, pues tampoco
nos van a servir. 

 Por otro lado, vamos a necesitar agua y el agua lo ideal sería que fuera de lluvia, pero como muchos no tendréis acceso a agua de lluvia, sirve el agua del grifo, siempre y cuando la hayamos dejado durante al menos 24 horas, reposando para que se evapore el cloro. . 

 Y en cuanto a las cantidades, dado que la composición química de las cenizas puede variar muchísimo, os voy a dar un truco para saber cuándo habéis alcanzado la proporción exacta de agua y de cenizas. Yo suelo empezar por tres partes de ceniza y cuatro partes de agua, pero podéis echar un poquito menos

de ceniza para empezar hasta que veáis cuánta ceniza os pide vuestra mezcla. 

Empezamos mezclando las cenizas y el agua y removemos bien. Vais a ver que empiezan a flotar en la superficie los trocitos de carbón que se han quedado en las cenizas. También podríamos haberlos tamizado antes en seco, pero yo prefiero hacerlo así porque así levanto menos polvo. Una vez han flotado en la superficie los trocitos de carbón, los quitamos con un colador, quitamos
lo más gordo con un colador. 

Y una vez hemos quitado lo más gordo con el colador, vamos a hacer una prueba, tenemos que tener a mano una patata pequeña o un huevo, nos sirven las dos cosas. Entonces echamos la patata o el huevo en el agua y vemos si flota, en el caso de que flote ya está, quiere decir que tenemos la proporción adecuada de cenizas y de agua. Si no flota, entonces quiere decir que tenemos que añadir más cenizas, solo tenéis que seguir añadiendo cenizas, removiendo, quitando con un colador, los trocitos de
carbón y echando la patata o el huevo hasta que flote. 

 Una vez ha flotado ya está, esa es la cantidad adecuada. Y no infravaloréis este producto porque nada más hecha la mezcla ya empieza a tener propiedades cáusticas por lo que, si tenéis la piel sensible sobre
todo mejor que lo manipuléis con guantes. 

Y una vez obtenida la proporción adecuada, gracias a la ayuda de la patata, patata que por cierto podemos reutilizar sin problemas enjuagándola bien. 

 Una vez tenemos nuestra mezcla, tenemos que dejar el preparado reposando un par de días. Lo tapamos un poquito, yo le suelo poner un cartón encima y lo dejamos dos días reposando y si os acordáis removedlo un par de veces al día.

Tened en cuenta que esta es una receta muy antigua y hay mil variantes de la misma, hay gente que echa agua caliente, que lo filtran el mismo día que lo han preparado, otros que lo dejan una semana entera macerando. Así que podéis ir probando a ver cuál es la variante que os funciona mejor. 

 Y una vez lo hemos dejado reposando 48 horas, tenemos que esperar a que las cenizas asienten bien en el fondo.
Y ahora ya es el momento de filtrarlo. Este paso hay que hacerlo con mucho cuidado, procurando no remover las cenizas del fondo. Lo filtramos con algo tan sencillo, como un paño, por ejemplo, como el que estoy usando yo aquí, que es un paño de algodón viejo, doblado varias veces, lo pongo encima de un colador y lo filtro así. 

 También podrías hacer un segundo filtrado, (no es imprescindible) una vez asentado este primer líquido que habéis colado, lo volvéis a filtrar porque veréis que siempre queda algo de ceniza en el fondo.

Y ya está, ya tenemos nuestra lejía de cenizas preparada para su uso. Veréis que tiene un tono así ligeramente amarillo, el color puede variar dependiendo de las cenizas que usemos. Tiene un olor muy
ligero, recuerda un poquito como a detergente, pero es un aroma suave. 

Antes de ver para qué lo podemos utilizar, tenemos que tener claras las precauciones. Una primera precaución es que esto es una sustancia ligeramente cáustica, por lo que nos protegeremos adecuadamente para evitar accidentes o dañar nuestra piel, nuestros ojos, etc. Por otro lado, esta lejía la podemos usar en muchas superficies, pero no en todas. Todas las superficies que sean muy delicadas o susceptibles a la corrosión, no son aptas porque podríamos dañarlas. Por ejemplo, metales, excepto acero inoxidable, todos los metales que se puedan corroer mejor no limpiarlos con este producto. 

Pero podríamos usarlo perfectamente para limpiar muchos tipos de suelos resistentes, para limpiar cristales, para limpiar la grasa de la cocina,  acero inoxidable, incluso para lavar la ropa. En mi caso, por ejemplo, lo uso como detergente de lavadora, a razón de una taza por lavado. Otro uso interesante que tiene es como insecticida. Y si lo vais a usar, de forma normal en el hogar, no hay problema. Pero
si lo queréis usar echándolo directamente sobre las plantas, entonces os recomendaría que no
uséis esta concentración que os he dado, porque creo que para usarlo sobre las plantas hay que hacer el producto mucho menos concentrado. Pero como no tengo experiencia pulverizando sobre plantas directamente os sugiero que vayáis a algún blog especializado en jardinería.

Y también es muy importante, por favor, etiquetar muy bien el envase para evitar accidentes domésticos.

 

Fátima Solé




sábado, 5 de agosto de 2017

HIPÉRICO PARA CALMAR PICADURAS DE MOSQUITO, UNO DE LOS MEJORES REMEDIOS NATURALES

El aceite de hipérico, conocido por sus propiedades contra quemaduras o dolores musculares, es un remedio tradicional muy valorado que muchos preparamos en casa. Sin embargo, a menudo olvidamos que también es uno de los mejores aliados naturales para aliviar las incómodas y dolorosas picaduras de mosquitos como el mosquito tigre.

Este aceite ha sido muy apreciado desde la antigüedad por su acción calmante, cicatrizante, bactericida y antiinflamatoria, características que lo convierten en una solución natural muy completa y rápida cuando se trata de combatir este tipo de picaduras.

¿CÓMO SE APLICA?
En cuanto notamos la picadura,  masajeamos suavemente un poco de aceite de hipérico sobre la misma para ayudar a que se absorba y a que calme el escozor. Este masaje puede durar entre unos segundos y un par de minutos. Repetir más tarde si se continua notando molestias. Normalmente suele ser suficiente con una o dos aplicaciones para olvidarse de la picadura, aunque puede ser necesario repetir más veces. Cuanto más reciente es la picadura, mejor funciona, pero también se puede usar en picaduras menos recientes.

¿QUÉ TIPO DE ACEITE DE HIPÉRICO ES EL MEJOR?
Pocos aceites estarán a la altura del que preparamos en casa macerando flores frescas en aceite de oliva por el método tradicional. Si no sabéis cómo se hace, AQUÍ os lo explico. Es importante que el aceite no sea muy antiguo, ya que con el tiempo va perdiendo potencia. Un aceite de uno o dos años como mucho es el ideal. Si no podéis hacerlo y buscáis una opción comercial, la recomendación es escoger el que se obtenga por el método más artesanal.

MUCHO CUIDADO CON LOS INSECTICIDAS QUÍMICOS ¿PEOR EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD?
Para prevenir picaduras, muchas personas y autoridades optan por los insecticidas o plaguicidas químicos. Sin embargo, estos productos convencionales, incluidos los de uso doméstico, suelen estar muy cuestionados por posible grave riesgo para la salud de los seres vivos y del medio ambiente. Riesgos infravalorados y ninguneados debido, entre otras cosas, al desconocimiento de la población en general, intereses económicos, y falta de compromiso político para proteger la salud de la población y el medio ambiente antes que al lobby químico.



Existiendo opciones ecológicas y naturales sin riesgo para la salud y el medio ambiente, no tiene ningún sentido seguir fumigando en casa, el vecindario, o el entorno, con estos pesticidas tóxicos que ponen en riesgo la salud futura de todos. Eduquémonos en el uso de opciones ecológicas seguras para la salud y el entorno, y exijámoslas en los lugares públicos, y aún más donde hay niños, embarazdas o personas con el sistema inmunitario comprometido. No vaya a ser, que al final, fumigando con venenos químicos, causemos enfermedades peores que las que temíamos nos cotagiaran los mosquitos.

MEJOR PREVENIR LAS PICADURAS
Siempre que podamos, lo mejor es evitar las picaduras con medidas sencillas como:
  • El uso de repelentes (el de 3 ingredientes con clavo de olor que compartí hace unos meses es mi favorito actualmente).
  • Colocar mosquiteras en ventanas y puertas.
  • Evitar estancamientos de agua en casa, terrazas, jardín (bebederos de mascotas, platillos de macetas, escurreplatos....).
  • Rodearnos de plantas que ahuyentan mosquitos como albahaca, jazmín...
  • Cuidar la biodiversidad que nos rodea, valorando y protegiendo aves insectívoras, murciélagos, anfibios... biodiversidad que nos garantiza un equilibrio natural que mantiene a raya posibles plagas.

Pero si aún tomando medidas, no podemos evitar una picadura, tenemos aliados naturales como el hipérico que nos pueden ayudar. Si nunca lo habéis probado, quizás va siendo hora de darle una oportunidad. Puede que os pase como a mí, y este aceite se convierta en uno de nuestros básicos del botiquín natural de verano.

viernes, 18 de septiembre de 2015

CÓMO LIMPIAR EL MOHO DE LAS JUNTAS SIN TÓXICOS

Los limpiadores habituales para eliminar moho suelen ser bastante tóxicos tanto para la salud de los seres vivos como para el medio ambiente. Si queremos soluciones naturales y seguras a veces terminamos comprando productos ecológicos carísimos. Afortunadamente, tenemos alternativas fáciles y muy a mano.

Después de probar diferentes opciones, comparto con vosotros la receta que me ha dado mejores resultados, no sólo para eliminar el moho de las juntas que a veces sale en lugares húmedos como el baño, sino a modo de prevención para evitar que salga.

Los productos naturales que vamos a emplear son alternativas eficaces y seguras, con propiedades bactericidas, fungicidas y blanqueantes.


Esta limpieza se hace en 2 pasos:

INGREDIENTES:

. 1 litro de vinagre al que le hemos echado 40 gotas de aceite esencial de árbol del té (agitar bien antes de usar)

. Agua oxigenada


PASO 1
Pulverizar las juntas con la mezcla de vinagre y árbol del té. Dejar secar al aire varias horas. 
PASO 2
Una vez bien seco el vinagre, mojar un cepillo en el agua oxigenada y pasar por las juntas frotando suavemente, empapándolas bien. Dejar secar.


Repetir ambos pasos varias veces al día, durante el tiempo que sea necesario hasta que desaparezca el moho. Dependiendo del caso se eliminará en menor o mayor tiempo, pero hay que ser constantes, ya que los productos naturales requieren un poco más de paciencia.

IMPORTANTE: Los limpiadores caseros también pueden soltar gases irritantes. Por lo tanto, especialmente al pulverizar vinagre con aceite esencial de árbol del té, hay que mantener la estancia bien ventilada y utilizar protección respiratoria si fuese necesario.


COMO PREVENTIVO
Para prevenir futuras apariciones de moho, generalmente bastará con pulverizar periódicamente las juntas con la mezcla de vinagre y aceite esencial. Además, si se echa sobre las baldosas de la bañera, ducha, o dentro del inodoro, ayuda a evitar depósitos de cal a la vez que desinfecta.


Aprender a sustituir los tóxicos para limpieza comerciales por alternativas naturales seguras es una elección que ayuda a proteger el medio ambiente, y también a las personas y animales que viven en una casa, algo especialmente importante cuando hay niños. 

Fátima Solé
Naturópata