jueves, 11 de octubre de 2012

ARCILLA MEDICINAL DE USO EXTERNO: CÓMO UTILIZARLA

Considerada por muchos un elemento básico del botiquín natural, la arcilla o barro medicinal es un tipo de tierra con potencial curativo muy versátil. Además ha formado parte de los remedios naturales más valorados por el hombre y los animales desde la antigüedad. En este artículo abordaremos sobre todo su uso de forma externa, que puede ser útil tanto para personas como para animales.

PROPIEDADES DE LA ARCILLA
Gracias a la sinergia de todos sus componentes, tiene un alto poder de absorción y adsorción -atrae sustancias a la vez que fija y neutraliza toxinas y alcaloides- así como propiedades analgésicas, antitumorales, cicatrizantes, bactericidas, remineralizantes, vulnerarias, desintoxicantes, drenantes, o antiinflamatorias, entre otras. Estas características han hecho que tradicionalmente sea usada como apoyo en todo tipo de enfermedades, ya sea en su uso interno o externo, desde dolores, tumores, abcesos, afecciones de piel, inflamaciones, problemas musculares, articulares, congestiones, heridas, infecciones, intoxicaciones...

CÓMO MANIPULAR LA ARCILLA
  • Lo más aconsejable será introducirla en envases de cristal y manejarla con utensilios de madera, y nunca usar materiales que puedan dejar residuos como metales, plásticos, recipientes esmaltados, etc. 
  • Cuando tengamos que añadir agua a la arcilla, jamás utilizaremos agua del grifo clorada, sino agua de manantial, mineral, o filtrada.
  • A la hora de retirar la arcilla lo haremos con agua sola, o infusiones, etc. pero no con jabón. Nunca hay que arrancarla de la piel. Si se ha pegado, echando agua sobre ella poco a poco se reblandecerá y saldrá sin problemas. No hay que asustarse si al retirar la arcilla la piel está algo enrojecida, es una reacción normal que pasará al cabo de un rato.
  • ¿A qué temperatura se debe aplicar? En general se preparará a temperatura ambiente pues es la forma como mantiene mejor sus propiedades. Pero en determinados casos cuando no se tolere fría, podemos calentar la arcilla, ya sea al baño María, o añadiéndole agua caliente, o bien dejándola unos minutos al sol, cerca de una estufa, en el horno, o encima de la tapa de una cacerola al fuego.
  • Se puede preparar arcilla para varias veces (excepto si la arcilla se ha calentado), sobre todo si la vamos a necesitar a lo largo del día o de varios días seguidos.
  • Una vez usada hay que desecharla.

FORMAS DE APLICAR LA ARCILLA EN USO EXTERNO 

Arcilla seca
Se usa tal cual en su forma natural en seco.
A modo de polvos de talco: utilizar arcilla de uso interno (por ser la más fina) como polvos de talco, para bebés por ejemplo.
Desodorante: se aplica arcilla de uso interno en los pies o en las axilas, esto ayuda a eliminar olores desagradables o a prevenir hongos.
Cama para nuestras mascotas enfermas: podemos hacer una camita de arcilla seca para nuestras mascotas enfermas,  rellenando una funda de almohadón o bolsa de tela con ella, esto les ayudará a descansar mejor y favorecerá su recuperación.

Agua arcillosa
Se trata de obtener un agua turbia, añadiendo arcilla a la misma. Este agua se usará en las siguientes aplicaciones:
Fricciones: se moja un paño de algodón en el agua. Con él se procede a lavar o a friccionar la piel. Esta práctica es ideal para personas que permanecen encamadas o inmóviles, pues previene la aparición de llagas o de malos olores, a la vez que tonifica. No hay que aclarar la piel después.
Envolturas o Compresas: se moja un paño de algodón, toalla o similar en el agua arcillosa, se escurre y se aplica sobre la piel para descongestionar o aliviar en casos de insolación o de quemaduras, por ejemplo, o se usa como una versión más suave de la cataplasma por motivos prácticos o cuando esta no se tolere bien. Dependiendo de la finalidad y lugar donde se coloque, esta envoltura se cubrirá con otra tela seca, y se abrigará bien a la persona, para que no coja frío. Se puede ir renovando una vez se calienta.
Baño de arcilla: se echan en la bañera llena de agua templada, 3 ó 4 puñados de arcilla y se remueve. Mientras se está en el agua se consigue mantener la arcilla en suspensión con el movimiento de piernas y brazos. No hay que enjuagarse al salir. Esto va muy bien para la piel y ayuda a desintoxicar y a tonificar.
Baños de asiento, maniluvios y pediluvios: la arcilla se puede añadir al agua de los mismos para potenciar su acción.
Gargarismos y enjuagues bucales: en un vaso de agua diluir sal marina (entre una cucharadita y una cucharada) y arcilla de uso interno (entre media y una cucharadita), se remueve y se realizan gargarismos o enjuagues bucales. Útil en casos de afonía, garganta inflamada, anginas, aftas, problemas de encías... etc.

Arcilla líquida
Haremos una mezcla de agua y arcilla, debe quedar como una pasta fluida (como una salsa), que podemos usar para:
Baños de barro de cuerpo entero: es ideal practicarlo al aire libre en verano, si tenemos terraza o jardín donde hacerlo. Se aplica la arcilla líquida sobre todo el cuerpo ya sea con la mano o con una brocha. Dejamos que seque al sol, y una vez seca procedemos a retirarla con agua, va muy bien para estos casos tener una manguera de agua cerca. Esto es excelente para regenerar la piel, calmar molestias de problemas como la artritis, dolores musculares, cansancio, celulitis, psoriasis, problemas de piel...
Baños de barro locales: Se hace igual y sirve para lo mismo que el baño de cuerpo entero, pero se aplica sólo sobre una parte del cuerpo. Esta práctica es más fácil ya que se puede realizar dentro de casa, si no podemos secarla al sol, simplemente dejamos que seque al aire.

Cataplasma de arcilla
Preparación
Se mezcla la arcilla con agua y se hace una pasta consistente, que quede flexible como para adaptarse a los pliegues del cuerpo, pero que no gotee.
Podemos ir mezclando directamente el agua y la arcilla, removiendo hasta obtener la consistencia deseada; o cubrir la arcilla con el agua sin remover, dejar que repose hasta que la absorba, y posteriormente añadir más arcilla si hiciese falta. Este último método suele dejar la arcilla más manejable para su posterior aplicación.
Cómo ponerla en la piel
La extenderemos sobre un paño de algodón o de hilo doblado, la cataplasma debe tener un grosor máximo de unos 2 cm., luego se coloca sobre la piel, con la parte de la arcilla sobre esta. También se puede untar sobre el cuerpo directamente, aunque el uso del paño resulta mucho más cómodo. La persona debe permanecer abrigada pues no debe coger frío.
Este emplasto puede ser útil en cualquier parte del cuerpo, pues tiene un poder calmante, analgésico, emoliente, antiinflamatorio, antibacteriano, antitumoral, etc.

Distintas cataplasmas que podemos hacer
  • Del "bajo vientre" o del estómago: se coloca sobre toda el área digestiva, incluyendo estómago, hígado e intestinos, o bien una parte de esta. Suele formar parte de muchos tratamientos naturales, pues desde el punto de vista de la naturopatía muchas dolencias comienzan en esa zona, y por lo tanto la arcilla es un excelente apoyo para ayudar desintoxicar, equilibrar y desinflamar. Normalmente se deja una o dos horas, una o dos veces al día.
  • Cataplasmas sobre cualquier parte del cuerpo, ya sea un área reducida como por ejemplo la rodilla, o zonas más amplias como la espalda o el pecho, o incluso en los genitales. En el caso del pecho la cataplasma será muy fina, y se aplicará despacio, en los genitales o en la espalda suele ser gruesa.  
  • Sobre los ojos: se aplica cubriendo el ojo cerrado con una gasa, de forma que la arcilla no toque directamente el párpado. Hay personas acostumbradas que incluso se la ponen directamente sobre el párpado, pero cuando se seca resulta muy incómoda, al igual que a la hora de aclararla.
  • En el área del oído: se extenderá por la parte externa fuera de la oreja (alrededor de la misma), pero nunca dentro del oído.
Heridas abiertas
La arcilla en forma de cataplasma también se ha usado tradicionalmente con éxito sobre heridas abiertas que no tengan hemorragia. En este caso se pone directamente sobre la herida, y más tarde hay que retirarla con infusión de plantas como tomillo, romero o eucalipto, y desinfectarla con zumo de limón por ejemplo. Al lavar la herida puede ocurrir que quede algún resto de arcilla pegado, lo dejaremos, pues esto incluso ayudará en la cicatrización.
Otros elementos con que mezclar la arcilla para la cataplasma
Estas cataplasmas además de con agua se pueden hacer con todo tipo de líquidos naturales que potencian su acción y actúan en sinergia con la arcilla. Algunos de ellos son: infusiones de plantas, vinagre de manzana, zumos recién hechos de verduras o frutas, agua de mar, agua con sal marina, miel. o aceite de oliva.

UNGÜENTOS DE ARCILLA
Se suelen emplear sobre todo en caso de tendinitis, problemas musculares, articulares, de piel... Se preparan mezclando la arcilla con un aceite como el de hipérico, oliva o miel, hasta que quede como una especie de crema que se unta sobre la piel. Se pueden añadir aceites esenciales o extractos de plantas para potenciar su acción.

OTROS USOS
La arcilla tiene innumerables usos más, por ejemplo podemos hacer dentífricos con ella (http://youtu.be/rRSHhANJsIw), mascarillas de belleza, o hasta usarla como absorbente de olores en el frigorífico.

CON QUÉ FRECUENCIA HAY QUE APLICARLA
Todo depende del tipo de aplicación, finalidad de la misma, la persona a la que se le aplica. etc. Puede ser desde una cataplasma que se renueve cada hora en un abceso, una aplicación al día de un par de horas, varias aplicaciones al día espaciadas, hasta dejarla puesta la noche entera.
Por otro lado, si se nota incomodidad, calor excesivo, o frío, por ejemplo, es un indicativo de que es el momento de retirarla.

¿QUÉ ARCILLA ELEGIR? 
A no ser que podamos recogerla en nuestro propio terreno, cribarla y solearla, asegurándonos de que el terreno esté libre de tóxicos, tendremos que comprarla. Es muy importante adquirir sólo arcillas que se comercialicen con finalidad terapéutica (para evitar arcillas contaminadas), y estas las encontramos en algunos herbolarios o en farmacias.
Para empezar a familiarizarnos con ella si tenemos dudas sobre qué color o marca elegir, podemos buscar la arcilla que proceda de zonas más próximas a nuestro lugar de residencia, o escoger la de color verde como un primer acercamiento.
El color de la arcilla
Hay quienes recomiendan diferentes usos para la arcilla según su color, sin embargo, el color no tiene por qué ser determinante en cuanto a su acción, pues todas las arcillas tienen características similares, si bien en proporciones distintas. Por ejemplo, las cualidades de una arcilla verde podrán variar dependiendo de su procedencia y del tipo de arcilla que sea, pero no necesariamente por el color; así pues, la montmorillonita, una de las arcillas más apreciadas por sus propiedades, puede ser desde blanca, verde o incluso azul. Se trata más de encontrar la arcilla que se adapte mejor a cada persona y problema concreto, y eso sólo lo sabemos probándolas, ya que esta tierra medicinal actúa de forma diferente en cada persona y problema, por lo que es mejor tener varios tipos de arcilla en casa. Por eso, si probamos una arcilla y sentimos que no está dando resultados, podemos pasar a otra, que quizás funcione mejor.
Por otro lado, las arcillas que han sido soleadas, suelen ser más activas. Si no encontramos arcilla soleada, podemos hacerlo nosotros mismos, dejándola varias horas o días expuesta a la luz directa del sol.
Aunque algunas empresas nos venden la arcilla ya preparada a modo de mascarillas etc,. es preferible adquirir la arcilla pura en seco, y elaborar nosotros mismos el producto final. 

PRECAUCIONES
La arcilla es un elemento muy potente, por lo que hay que observar ciertas precauciones sobre todo cuando se aplica sobre órganos importantes, personas debilitadas, zonas muy congestionadas o tumores.
Hay que tener en cuenta que tiene el poder de atraer hacia ella las sustancias nocivas, por lo que es normal ver un "empeoramiento" en las primeras aplicaciones. Por ejemplo, una aplicación excesiva de repente sobre un tumor interno, podría causar demasiada inflamación con probabilidad de derivar en complicaciones. 
Por eso es importante en muchos casos, sobre todo cuando se trata de cataplasmas, empezar con aplicaciones breves, en capas finas, y no muy grandes, para ir aumentándolas progresivamente cuando comprobamos que el organismo va respondiendo positivamente, y de esta forma evitar las reacciones fuertes.
También es aconsejable una vez comenzadas las aplicaciones, no interrumpir el proceso, y seguir con ellas hasta que el problema se solvente o mejore lo suficiente, lo que puede llevar desde varios días, semanas o incluso meses, dependiendo del problema.

ARCILLA DE USO INTERNO
Aunque en este artículo no entraremos en el uso interno de la arcilla, podéis ver el vídeo sobre este tema aquí: http://youtu.be/Mw6uxwm4V3U

IMPORTANTE: ESTE ARTÍCULO TIENE SÓLO FINALIDAD EDUCATIVA, EN NINGÚN CASO ES O SUSTITUYE LA CONSULTA, TRATAMIENTO O DIAGNÓSTICO DEL PROFESIONAL DE LA SALUD COMPETENTE.

Fátima Solé
Naturópata

BIBLIOGRAFÍA
El Poder Curativo de la Arcilla, Raymond Dextreit, editorial Océano Ibis, 1998.
Curarse y Rejuvenecer por la Tierra, el Sol, las Plantas, el Aire y el Agua, Raymond Dextreit, editorial Acuario, 1983.
Cura natural por la Arcilla, Raymond Dextreit, editorial Arín, 1984.
El Poder Curativo de la Arcilla, Jorge Sintes Pros, editorial Sintes, 1977.
Cómo Cura la Arcilla, Marie-France Muller, editorial Integral, 1998.
Usos Curativos de la Arcilla (dvd), Carlos Lestón.
L'Argilla Verde, Ricette, Dott. G. Ferraro, Argital.